El mejor croissant gourmet de Barcelona

Croissant Gourmet. Calle Diputación 317. Barcelona. Teléfono +34 931 40 29 22

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Barcelona no le anda a la zaga a París en croissants. Hasta me atrevería a decir que la supera. Desde el croissant de chocolate del Forn de Sant Jaume en Rambla de Catalunya, hasta el idem espectacular de la panadería Mistral en la Ronda de Sant Antoni.

Ahora hace poco que llegó una nueva oferta, también por el centro. Croissant gourmets. De Italia va la cosa. Tenéis para todos los gustos aunque, si son caros, tendréis que pagarlos. Algunos rozan los 5 euros! Eso sí, los tenéis dulces, salados, con embutidos, etc…

Nadie dijo que un croissant gourmet iba a ser barato…

 

Itinerario recomendado para visitar Barcelona con restaurantes a lo largo de la ruta.

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Croissant Gourmet  

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El mejor croissant gourmet de Barcelona

Dónde comer en la playa de Cabo de Palos

Chiringuito Cabo de Palos. Playa Levante. Teléfono 645 60 07 98

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Zona ideal. Playa de arena fina. Agua cristalina. Las algas quedan siempre un poco más al norte. Como mucho os costará encontrar parking, pero nada que no pueda superarse. El mismo chiringo tiene al lado alquiler de pedales y paddle surf. Mesas a la sombra y mesas en la misma arena. Camareros eficientes que los coordinan a veces a gritos desde la barra. Pero los platos salen y más rápido de lo esperable en un sitio así.

Buenas frituras, pulpo al grill encima de papas, tostadas con salmón. No sólo va de arroces la cosa. Pero tampoco os los recomendamos. Es un sitio para picar algo, tomar una cerveza fría y seguir con los baños. Para arroces iros a la Tana en el mismo Cabo de Palos.

Caña a 2 euros. Agua de litro y medio 2 euros. Magnum 3 euros.

 

Itinerarios recomendados para visitar España con restaurantes a lo largo de la ruta.

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  Chiringuito Cabo de Palos

 

Dónde comer en la playa de Cabo de Palos

Singapore, 19 de septiembre de 2018

¿Aventureros o modelos?

Hace 10 años dimos la vuelta al mundo y nos sentiamos unos aventureros. Ahora la aventura es hacerte una selfie en una pagoda sin que aparezcan 200 turistas a tu lado.

Hace 10 años nos entrevistaban por todos lados como si fueramos unos bichos raros. Ahora lo raro es que no te pasen el instagram de alguna pareja con el doble de niños que nosotros, el triple de años viajando y todos con cara de modelos y felices como si no tuvieran perretas o pañales que cambiar.

Pero que no os la peguen. Sus vidas son de plástico y sus videos más falsos que un guía en Malasia (de eso hablaremos otro día). O antes de cada foto se quitan la pulserita del Todo Incluido, que también debe molar, supongo. O igual que los fundadores de Lonely Planet hacían las guías desde el sofá de su casa, ellos hacen las fotos en La Manga cuando no pasan coches.

Mientras, como dicen los cachondos de XXX, sólo hacen que intentar que su vida parezca mejor que la vuestra.

 

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Singapore

Singapore, 19 de septiembre de 2018

Dónde comer en el mercado de Gracia de l’Abaceria

Cal Mingo i Loli. Mercat de l’Abaceria. Travessera de Gràcia, 186, 08012 Barcelona

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Cuando uno va de guiri viajero por la vida se da cuenta que los mercados están de moda en todos lados. Pero hay algunos que se han pasado de frenada y ya son trampas para turistas. Si queréis ver un mercado, normal de verdad, sin truco ni cartón, podéis ir al Mercat de l’Albaceria en pleno barrio de Gracia en Barcelona.

Barrio bohemio. Lo describen así en las guías en inglés para que os hagáis una idea. Pero Cal Mingo no tiene nada de bohemia y sí de auténtico bar de barra en un mercado. Pediros un bocadillo como dios manda. 4 euros. De bacon. De esos que os caerá la grasa por al lado, aunque si lo pedís con pan con tomate suele aguantar más.

Y a chuparos los dedos.

 

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Cal Mingo

Dónde comer en el mercado de Gracia de l’Abaceria

Consejos para cambiar moneda cuando viajes

Cuando planificamos un viaje solemos pensar primero en el equipaje, vuelos, reservas,  vacunas, seguros, pasaporte, etc… y dejamos el tema de la moneda que vamos a necesitar para el final. Pensarlo con tiempo es clave para viajar ahorrando. Lo primero es calcular un presupuesto aproximado del viaje que nos sirva para determinar cuanta divisa vamos a necesitar para los gastos diarios. Para los que vivimos en la zona euro necesitaremos cambiar a moneda extranjera si viajamos fuera de ella.

La necesidad de una moneda diferente comienza en cuanto llegamos a destino. Caminando por el aeropuerto puede que ya tengamos que pagar algo, si no, nada más al salir, cuando busquemos un taxi, un shuttle, o el medio de transporte hasta el hotel. Si no hemos pensado en cambiar moneda antes podremos hacerlo en el Aeropuerto mismo, aunque hacerlo ahora es lo menos recomendable ya que la tasa de cambio en los aeropuertos suele ser muy mala.

Una vez en destino una opción es pagar con tarjeta y los gastos pequeños al contado. Esta opción es la más cómoda y segura ya que supone no llevar grandes cantidades de cash encima. Eso sí, comprobemos los límites de nuestra tarjeta, no vayamos a tener un disgusto y nos quedemos sin dinero de plástico ni en metálico en plenas vacaciones. Ten en cuenta que  aunque existen países donde el pago con tarjeta está generalizado, incluso para importes muy pequeños, en otros no sucede así y la mayoría de compras del día se pagan en efectivo. Y tanto en unos como en otros, el banco emisor de la tarjeta nos puede cobrar por utilizarla fuera de nuestra zona. También está la alternativa de usar la tarjeta para sacar efectivo en cajeros, aunque con la incertidumbre de saber si aceptarán nuestra  tarjeta o si tendremos que buscar otro y cuánta comisión nos aplicarán, que puede ser de hasta el 4% de la cantidad total extraída.

De una forma o de otra, es evidente que no llevar moneda cambiada ya de casa genera cierta inquietud y requiere una inversión de tiempo considerable.

En este punto podríamos plantearnos dos cosas:

Llevar todo cambiado desde casa antes de salir de viaje. Calcula cuanto vas a gastar para solo canjear una vez. Si canjeas solo una vez te ahorrarás gastos en comisiones y problemas. Pero ten en cuenta que el tipo de cambio aplicado es mejor si cambiamos más de una vez.

Lleva cambiada una pequeña suma para los primeros días, tras los cuales podrás hacer una estimación de lo que vas a gastar en total, y luego ir cambiando o sacar efectivo. La opción más recomendable es hacer el cambio en las casas de cambio de las zonas más transitadas y turísticas del lugar visitado. Al ser muy populares hay más seguridad y se someten a la legalidad, ya que las zonas turísticas están más vigiladas por las autoridades.

 

Si al finalizar el viaje nos sobra moneda, cambiarla otra vez supone volver a pagar comisión.  Ten en cuenta también que hay monedas que no pueden cambiarse, y si no las ha gastado en destino, no te quedará más remedio que coleccionarlas. Y también que  hay países como República Checa, que limitan el montante de moneda extranjera (en este caso, coronas checas) que podrás sacar del país a tu vuelta. Si has cambiado moneda antes de salir en una oficina de cambio puedes solicitar que te recompre el sobrante, pero sin comisión ni tipo de cambio, es decir  como si hubieras cambiado menos en el momento en que lo hiciste antes de salir.

Si hemos pensado en cambiar moneda antes de salir la primera opción es solicitarla con adelanto en la sucursal del banco, el inconveniente es que tendremos que hacerlo con unos días de antelación dependiendo de la divisa. Cada banco tiene sus condiciones de cambio, hay que mirarlas bien porque en ocasiones las tasas pueden ser algo caras y no salir a cuenta.

Sin embargo, existe una opción más rápida, cómoda y eficiente, que permite conocer de primera hora cuánto te van a dar por tus euros y con la que eliminamos la incertidumbre de cambiar de moneda durante el viaje. Consiste en realizar el cambio de divisas o cambio de moneda  directamente por el móvil, la tablet o el ordenador. Es tan fácil como elegir la moneda que necesitamos, pagar con nuestra tarjeta o con una transferencia y recibirla en el domicilio unos cuantos días después. Debes saber que muchos especialistas en cambio de euro ofrecen mejores precios de cambio por Internet. Si haces un pedido por Internet para ir a recogerlo a una tienda o para que te lo envíen a casa sueles conseguir un precio mejor que si vas al centro de la ciudad a cambiar moneda.  Te  recomendamos que visites la web de Ria Cambio de divisas, entrando en el enlace de más arriba, donde encontrarás los mejores tipos de cambio online y podrás hacer tu reserva para que te la entreguen a domicilio en 48 horas o recogerla en la oficina más cercana, Ria tiene oficinas en Barcelona, Madrid, Mallorca y Valencia. ¡Introduce WAYAWAY en la casilla donde pone Promocode y obtendrás un descuento adicional!

Como conclusión, repasemos una estrategia ganadora para planificar un viaje a un país con moneda extranjera:

  1. Calcula cuánta moneda extranjera vas a necesitar. Si el viaje es corto, cambiamos por adelantado esa cantidad. Para viajes más largos, por seguridad, podemos llevar una parte cambiada y luego cambiar más en destino, sacar de cajeros y/o pagar con targeta cuando sea posible.
  2. Solicitar esa cantidad online y recibirla en casa o ir a recojerla a una oficina. Dependiento de la cantidad el envío es gratuito.

 

Otras opciones para gastar durante el viaje son:

Usar cheques de viaje. Si convertir moneda y llevar encima grandes fajos de billetes cuando estás en el extranjero te da yuyu, los cheques de viaje son una opción. En caso de robo o pérdida pueden reembolsarse y ofrecen más seguridad que el dinero en efectivo. Los que más se aceptan en todo el mundo son los de American Express. Aun así tienen sus limitaciones, solo se ofrecen en seis divisas y normalmente hay que cambiarlos por moneda dura en viajes transoceánicos.

Otra opción. Hazte con una tarjeta de prepago. De esta manera te ahorras las comisiones de convertir moneda. Antes de salir de tu país, la cargas con la cantidad que quieras y cuando llegues a destino la usas como una tarjeta de débito. Igual que con los cheques de viaje, a menudo existen limitaciones y hay que leerse la letra pequeña del contrato antes de hacerse con una. Las hay que conllevan gastos de compra y/o comisiones escondidas. Ve con cuidado para que el no convertir moneda no te salga caro.

Y por último, más que un consejo una advertencia: jamás cambiar en la calle, en el mercado negro, donde nos ofrecerán magníficos precios, pero donde probablemente  también nos timen. !Además es ilegal, y podríamos tener problemas muy serios con la policía!

Consejos para cambiar moneda cuando viajes

Consejos para cuando vayas a imprimir las fotos de tus viajes

Sacar fotos cuando viajamos tiene muchos efectos positivos, además del propio de viajar. Ayuda a guardar un mejor recuerdo de nuestros viajes, y compartirlas con amigos y familia nos permite tener un recuerdo emocional más preciso de lo vivido. Y ¿por qué es tan importante guardar estos recuerdos de nuestros viajes? Pues porque son esos recuerdos, muchos de los cuales permanecen durante toda la vida, la causa de que viajar proporcione satisfacción y felicidad, ambas más duraderas que las obtenidas al comprar cosas puramente materiales.

Si quieres disfrutar mucho más de tus fotografías, tienes que imprimirlas. Al menos, las que más te gusten. Puedes hacerlo en tu impresora, en un estudio de fotografía o a través de webs como la de https://www.helloprint.es/, una imprenta online en la que puedes pedir tus fotos impresas en diferentes formatos de forma fácil, cómoda y sin salir de casa.

Si una fotografía te gusta en tu ordenador, te gustará mucho más si la imprimes y la impresión es la adecuada. Ahora te daremos unos consejos sobre qué formatos usar para que cuando lo hagas.

El posible resultado de la impresión comienza a decidirse ya desde la captura. Después el revelado o edición digital de la fotografía afectará mucho al resultado final. Por último está la impresión ya de tu fotografía, en tu impresora, estudio de fotografía o imprenta digital.

Si tu cámara permite disparar en formato RAW es aconsejable usarlo a no ser que conozcas el formato RAW y hayas optado, por las razones que sea, no usarlo. Hoy día, la mayoría de cámaras digitales permiten guardar las imágenes en formato JPEG y RAW, salvo las compactas de gama más baja y la mayoría de móviles, que sólo pueden guardar la imagen en JPEG. El formato JPEG actualmente es el formato de imagen más extendido del mundo. Al guardar en JPEG la cámara realiza un revelado realizando una serie de acciones destinadas a mejorar la imagen y comprimir la misma para que ocupe menos espacio en memoria, pero en el camino se deja mucha información. Una vez realizas estas acciones la imagen se guarda en un archivo de extensión JPEG. Estas imágenes pueden visualizarse en cualquier dispositivo y editarse en aplicaciones como Photoshop y similares.

En el caso del formato de imágenes RAW, que se podría traducir como “bruto” o “en crudo“, se guardan todos los datos de la imagen, tal y como es captada por el sensor digital de la cámara, sin aplicar prácticamente ningún “revelado”. El inconveniente es que la imagen original tiene falta de contraste, saturación, enfoque, etc. Y la ventaja es que la imagen contiene toda la información. La imagen RAW tendrá que ser revelada por nosotros, algo que nos genera más trabajo, pero que permite extraer toda la calidad de la imagen.

Al contrario que el formato JPEG, que es un estándar, cada fabricante de cámaras fotográficas tiene su propio formato RAW. Las cámaras suelen traer un CD con los programas de revelado propios de cada fabricante o se pueden descargar de sus Webs. Aunque existen programas genéricos que leen la inmensa mayoría de archivos RAW, cómo el Camera Raw (un plugin que acompaña a Photoshop desde su versión 7.0. 1) o Lightroom, que son muy recomendables.

El consejo es que guardes tus fotos en los dos formatos y sólo reveles las que más te gusten. Haces una selección y revelas sólo esas. Si alguna vez quieres siempre puedes volver al archivo y revelar otras que también te gusten.

Una vez que tienes lista tu imagen, revelada desde el archivo RAW o editado el JPEG, puedes guardar la imagen en JPEG, eso sí guardada a la máxima calidad. Otra opción es usar el formato TIFF que es un formato muy interesante, que tiene dos ventajas importantes sobre JPEG: puedes usar una compresión sin pérdida y además conservar los datos en 16 bits por canal de color (JPEG usa 8 bits). Eso sí, con TIFF una imagen se te puede ir fácilmente a 100 MB o más.

Finalmente, si tienes una impresora decente, con calidad fotográfica, imprimir en casa es una opción. Aunque tiene sus ventajas, también tiene sus limitaciones. No suelen imprimir tamaños superiores a un A4, es decir, aproximadamente 30×20 cm suele ser el tamaño máximo. Si contamos con el gasto de papel, que el de calidad no es barato, y el consumo de los cartuchos de tinta, la verdad es que sale mucho más a cuenta optar por una imprenta online. Una de las ventajas principales, además de la calidad, el precio y la comodidad, es que si optas por una imprenta digital, podrás imprimir en tamaños grandes o elegir soportes variados como lienzo, tela o metacrilato.

¡No dejes de imprimir tus fotografías!

Consejos para cuando vayas a imprimir las fotos de tus viajes

Cosas que hacer en París

París es un destino ideal para cualquier city break durante todo el año, desde invierno hasta verano. Podemos estar desde un fin de semana hasta una semana entera. En Way Away podéis ver nuestras rutas recomendadas para visitar París desde 3 hasta 6 días. Además ahora Airfrance tiene vuelo(s) Madrid París y vuelo(s) Barcelona París continuos y directos.

A continuación os indicamos las cosas que no os podéis perder ver o hacer en París, vayáis de viaje romántico o vayáis con amigos a pasar un buen rato:

La Torre Eiffel:

Con sus 324 metros de altura, 10.100 toneladas de hierro y 1.665 peldaños, la Torre Eiffel es el símbolo indiscutible de París. Fue construido por Gustave Eiffel para la Exposición Universal de 1889.

Arco de Triunfo:

Construido entre 1806 y 1836, el Arco del Triunfo celebra las victorias del gran ejército de Napoleón. En su base se encuentra “La tumba del soldado desconocido”, un monumento en homenaje a todos los franceses que murieron en la Primera Guerra Mundial.

La Catedral de Notre Dame:

Situada en la pequeña Isla de la Cité y rodeada por las aguas del Sena, La Catedral de Notre Dame es una de las catedrales más antiguas de estilo gótico (1163-1345).

El Museo del Louvre:

Es el antiguo palacio de los reyes de Francia, reconvertido hoy en uno de los más importantes museos del mundo con más de 35.000 obras de arte que datan desde la antigüedad hasta 1848.

Museo de Orsay:

Situado en la antigua estación de Orsay (1900). Sus obras abarcan pintura, escultura, fotografía y arquitectura que data de entre los años 1848 y 1914.

El Centro George Pompidou:

Rrecoge una de las colecciones de arte contemporáneo y moderno más importantes del mundo.

El Palacio de Versalles:

Declarado Patrimonio de la Humanidad en 1979, Versalles es sin duda alguna el palacio real más majestuoso del mundo occidental.

La Basílica del Sacre Couer:

Merece más la pena verla por fuera que por dentro. Dentro es posible subir a la cúpula o bajar a la cripta.

Les Tuileries:

Antiguos jardines del antiguo palacio real, creado por los Medicis en 1564 y convertido a parque público tras la Revolución Francesa en 1789.

La Plaza de la Concordia:

Es la plaza más grande de todo París y jugó un papel fundamental en la Revolución Francesa ya que fue aquí donde se instaló la guillotina en la que se ejecutó a Luis XVI y María Antonieta.

Les Champs Elisees:

La avenida de los Campos Elíseos va desde la Plaza de la Concordia al Arco del Triunfo. En ella se encuentran todo tipo de tiendas de lujo y moda, grandes restaurantes, teatros y museos.

Puente del Alma:

Su construcción ha servido a los parisinos para comprobar las crecidas del río. Las mediciones se hacen mediante la estatua de un soldado que se encuentra tallada en uno de los pilares del puente.

Les Halles:

Antiguo centro comercial de París, en el que son concentraban los mercados, las lonjas y los comerciantes allá por la época medieval.

L’Hotel de Ville de Paris:

Majestuoso edificio que  ha albergado el ayuntamiento de París desde 1357.

El barrio latino:

Alrededor de la universidad de la Sorbona, fundada en 1257, es el barrio de los estudiantes y las escuelas superiores, donde abundan las librerías, tiendas y restaurantes.

Paseo por Montmartre:

Uno de los corazones históricos de París, con sus callejuelas y su ambiente de pueblo que le han dado el apelativo de “El barrio de los pintores”.

Moulin Rouge:

El famoso teatro de espectáculos tipo cabaret.

Paseo por Le Marais:

Le Marais es un barrio para pasear tranquilamente, disfrutando de la arquitectura de sus casas y de la infinidad de tiendecitas y restaurantes que hay en sus calles.

Paseo en barca por el Sena:

Una manera cómoda y diferente de ver los principales monumentos y puentes de la ciudad ya iluminados.

 

 

Cosas que hacer en París